EL MAR PERUANO Y LOS FUNDAMENTO DE LA TESIS DE LAS 200 MILLAS. (*)


 

 

 Humberto Ñaupas Paitán

 

 El profundo conocimiento de las características físicas, químicas y biológicas de las aguas de nuestro Mar Peruano, así como los vastos recursos minero-energéticos que contiene la plataforma continental (nódulos de manganeso, fierro y cobre) y sobretodo la probada vocación nacionalista del Dr. Luís Bustamante y Rivero y el selecto grupo de juristas e intelectuales asesores, condujeron a la promulgación del histórico D.S. N°781, el 1° de agosto de 1947, mediante el cual se extiende nuestro dominio y soberanía marítima hasta las 200 millas, contado a partir del litoral y siguiendo las líneas imaginarias de los paralelos. 

Los considerandos del D.S. 781, constituyen los fundamentos esenciales de la doctrina de las 200 millas y son los siguientes: 

a) Fundamentos  ecológicos

b)           "          geológicos

c)            "         geográficos                            

d)            "         económicos

e)            "         jurídicos

f)             "        políticos-estratégicos.

 

7.1. FUNDAMENTOS ECOLÓGICOS.

El establecimiento del dominio marítimo que  se extiendo hasta las 200 millas, se basa en  investigaciones oceanográficas de las  propiedades físicas, químicas y biológicas de las aguas del mar peruano, así como a investigaciones de geología  submarina, meteorológicas, climáticas y geo-ecológicas. El ancho de  nuestro mar se basa en el ancho que tiene la Corriente Peruana que , como  ya hemos visto, tiene  un promedio de 200  millas, ya que el método de las temperaturas de Gunther le asigna 900 millas, mientras que el método biológico de Schweigger, le asigna un promedio de  150  a 180 millas. 

El mar peruano, es un gran geosistema marino muy peculiar por las  características  físicas, químicas  y  biológicas ya  señaladas,  que guarda  solución  de continuidad con el espacio  terrestre o continental y aéreo de nuestro  territorio  nacional. 

En efecto, las condiciones climáticas del mar peruano en cuanto se refiere a temperaturas, precipitaciones, humedad atmósferica, presión atmosférica, sistema de vientos, insolación, etc. son similares a la costa peruana y zonas adyacentes. Sin embargo estas situaciones climáticas similares han generado en el mar y costa peruanos condiciones ecológicas diferentes. Mientras que nuestra costa y zonas adyacentes es árida y semiárida, con escasos recursos de flora y fauna y por ende también con escasos recursos de suelo, y agua, nuestro mar por compensación ha sido convertido en uno de los mares más ricos del mundo en recursos hidrobiológicos. 

El mar peruano, hasta las 200 millas  es nuestro  porque la abundante producción  primaria o "pradera fitoplancktónica", que es el  eslabón primario y fundamental de la extraordinaria cadena alimentaria de nuestro mar, se alimenta no  sólo de los ricos nutrientes que  transporta y  aflora la  corriente  sub-superficial  de Cronwell, luego  de la desintegración que  sufren los restos de plantas y animales marinos;  sino  también   de los aportes minerales y restos  orgánicos que nuestros  ríos de la vertiente del  Pacifico  llevan  al mar, así  como las valiosas deyecciones  que dejan caer  los millones de individuos de nuestras  aves guaneras. 

En conclusión debemos defender  la soberanía de nuestro mar,  hasta las 200 millas por que es la única  forma de garantizar la conservación racional de cualquiera de los recursos hidrobiológicos que viven en nuestro mar. 

7.2    FUNDAMENTOS  GEOLÓGICOS 

El primero de los considerados del histórico Decreto Supremo, señala  que "la plataforma submarina o zócalo continental, forma  con el continente una sola  unidad morfológica y  geológica".  En efecto,  las investigaciones  geológicas nos demuestran que la  plataforma continental y el zócalo continental, en la zona  central , constituyen los  restos de la cordillera de la costa hundida  bajo  el  mar, desde  principios  del terciario hasta el  cuaternario. El rosario de las 33 islas e islotes, que se localizan en el litoral central, son las cumbres o partes mas altas de la mayor parte de aquella coordillera pre-cambrica que se  encuentra hundida. Las evidencias del hundimiento son: la existencia de grandes surcos submarinos frente  a la desembocadura  de  algunos ríos como: el Rimac, Vitor, Tambo, etc. hasta la isóbata  de los 2,000 a  3,000m. de profundidad.

 Se cree que  estos surcos submarinos sean las formas fluviales de erosión  de los ríos y que ahora se encuentran hundidos.  Otras  evidencias del hundimiento  de la costa central son: la gran  amplitud de la plataforma continental como no ocurre en otras secciones de nuestro  litoral;  y la existencia de la gran fosa de  Lima, en el centro y parte de la gran fosa de Atacama frente a Tacna y Arica, en el sur. 

En la sección norte y  sur, el fondo submarino, es decir la plataforma  continental es sumamente estrecha y se reduce  de 5  a 15 Km. en  contraste  de los 120 Km.  de la zona central. Este hecho  es explicable  ya  que en estas zonas la colisión entre las placas  oceánicas de Nazca  y la placa continental Sudamericana es más intensa, por  tanto no hay hundimiento sino mas bien cierto levantamiento.  Lisson y  Ruegg han observado  que la zona del  tablazo de Ica  se levanta  a razón de un centímetro por  siglo. 

En  consecuencia si carecemos  de amplias plataformas continentales, en la zona norte y sur, debido a la geotectónica peculiar del borde continental, es  legitimo reclamar, compensatoriamente,  un dominio marítimo de  200 millas "No actuar  así equivaldría a una suerte de violación de la ley  de compensación que rige  en la naturaleza" (Mercado  Jarrin 1973: 168). 

7.3    FUNDAMENTOS  GEOGRÁFICOS. 

La situación  de nuestro mar abierto, que forma parte del océano  Pacífico, no  confronta  los problemas de países ribereños que  comparten  un mar cerrado o semicerrado  como ocurre con los países de la cuenca del Mediterráneo,  Mar Caribe; Mar del Norte; Mar Báltico, Mar Rojo, Mar Báltico, Mar del Japón, Mar Amarillo, Mar de Omán, etc. en donde la posesión de un mar territorial de 200 millas es imposible y absurda. 

De lo observado se concluye que  es absurdo legislar rígidamente e imponer  una norma universal  para países que tienen  realidades  geográficas diferentes.  Tan  absurdo resulta imponer  a Holanda la defensa  de un  dominio marítimo de 200 millas  como a nosotros  imponernos la defensa de un mar  territorial de 12 millas. 

7.4. FUNDAMENTOS ECONOMICOS. 

La protección,  conservación y  reglamentación  del uso  racional de los recursos hidrobiológicos así como los requísimos yacimientos minero-energéticos de la  plataforma y zócalo continental,  son decisiones  de política económica, nacional e internacional legítima ya  que estos  recursos, por  encontrarse en  la zona  ribereña, pertenecen  al Estado y nación  peruanos, por tanto, nadie más  que  el Estado  peruano  tiene potestad de declararlos como patrimonio  nacional, sobre todo cuando se trata de un país   subdesarrollado o impedido de desarrollo, con grandes problemas de alimentación, empleo , educación, salud, vivienda, etc. 

En  consecuencia,  ningún país  o Estado del  mundo, por muy poderoso que fuera, le asiste  el derecho de impedir que los países  subdesarrollados como nosotros aprovechemos  racionalmente los recursos que poseemos  en nuestro mar adyacente hasta donde la realidad geográfica  peculiar le  aconseje y  sin atentar  contra el patrimonio  de  la humanidad  que se encuentra  en el mare liberum. 

7.5. FUNDAMENTOS  JURÍDICOS. 

El  quinto considerando del D.S. No 781, es sumamente contundente cuando  afirma que "... el derecho a proclamar la soberanía del Estado y la jurisdicción nacional sobre  toda la extensión  de la plataforma o zócalo  sub-marino, así como las  aguas epicontinentales que lo cubren y sobre todo las del mar  adyacente a ellas  en toda la extensión necesaria para la conservación y vigilancia de las  riquezas allí contenidas, ha sido declarado por otros  Estados y admitidos prácticamente en el orden Internacional (Declaración  del Presidente de los  Estados  Unidos de América, del 28 de setiembre de 1945; Declaracion  del Presidente de la  Nación  de Argentina del  11 de octubre de 1946; Declaración del  Presidente de Chile del 23 de junio de 1947). 

 Existen, pues, precedentes del legitimo ejercicio de tomar decisiones jurídico-políticas que más convengan a los  intereses  de los pueblos en materia de derechos sobre  el mar. En  efecto, existe además de las declaraciones ya mencionadas, declaraciones  binacionales, trinacionales y multinacionales, que  reclaman el derecho  de los Estados de proclamar la tesis de las 200 millas o la zona marítima que estime necesarios para lograr el desarrollo económico  de sus  pueblos. 

Entre las principales  declaraciones  que  apoyan  la tesis de las 200 millas tenemos: La Declaración  de Santiago de Chile , en 1952, suscrita por  Chile, Perú   y  Ecuador, mediante la cual se creó la Conferencia del Pacifico Sur  y  la Comisión Permanente del Pacifico  Sur, instituciones  encargadas de velar  por el  respeto  de la tesis de las 200 millas. 

La Declaración de Montevideo,  suscrita por  9  países Latinoamericanos (Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Panamá, Nicaragua  y  salvador), en mayo de 1970.  Es importante  porque en ella se precisan  los principios o criterios que  sustentan la tesis de las 200 millas. Por  esta razón  fue denominado, el Grupo de los Nueve, como el Club de las 200 millas. 

La Declaración de Lima, de agosto de 1970, ratificó  la declaración de principios de Montevideo. Fue  suscrita por 14 delegados de países latinoamericanos. 

La Declaración  de Lusaka,  producto de la III Reunión Cumbre de los Países No Alineados en setiembre de 1970, dejó en claro el derecho de los Países no  Alineados al desarrollo  económico y al derecho de ejercer plenamente  su soberanía y "máxima  utilización sobre los recursos naturales existentes en su territorio y en los mares adyacentes".

La Declaración de Principios y Programa de Acción de Lima,  del grupo de los 77 realizada en octubre de  1971, establece lo siguiente:  

1.- Afirmar como propósito común del grupo de los 77 el reconocimiento  por la  Comunidad Internacional el derecho de los Estado de los ribereños a proteger y explorar los recursos del mar, dentro de los límites de su jurisdicción nacional, teniendo debidamente encienta las necesidades de desarrollo y el bienestar de sus  pueblos.  (Edit. Liborio Estrada: 187). 

A las declaraciones y resoluciones  mencionadas, se debe agregar las declaraciones binacionales o trinacionales conjuntas siguientes: 

a)Declaración  conjunta de Argentina-Peru, del 13 de junio de 1969 que reconoce  "al Estado costero el derecho de proclamar y ejercer soberanía sobre el mar adyacente a su territorio en una extensión de 200  millas y sobre su  plataforma continental, como condición indispensable  para la protección, para la conservación y explotación de los recursos que contienen, en procura de adecuados  niveles de desarrollo económico y de alimentación". (Liborio Estrada 191). 

b) Declaración conjunta Colombia-Perú, del 26 de junio de 1969, que reconoce el derecho de  los Estados ribereños a"  determinar a extensión de su jurisdicción sobre el mar que baña sus costas , en conservar los recursos renovables de dicho mar,  en cumplimiento de su obligación de garantizar  a sus pueblos las condiciones indispensables de subsistencia y las posibilidades de desarrollo  económico... (L. Estrada: 192).

c)Declaración de San Juan firmada por  Argentina y Uruguay 18 de febrero de 1971 que expresa: " continuar  su política en defensa de los  Estados ribereños sobre  el mar y plataforma continental adyacentes a sus costas,  tal como resulta de las declaraciones suscritas en Montevideo  y en Lima, durante el año  1970". 

d) Declaración conjunta de Chile, Ecuador y Perú, el 12 de marzo  de 1971,  con ocasión de las represalias impuestas por el imperialismo norteamericano (Enmienda Kuchel).  En aquella declaración los tres países se ratificaron en " los principios  sustentados en la Declaración de Santiago, en 1952).

e)Declaración de Brasilia, firmada por Brasil y Perú,   el 24 de marzo de 1971. En ella: "reiteraron el derecho  y el deber  de los Estados ribereños a fijar la extensión de su jurisdicción sobre el mar, su  suelo y su subsuelo..."( L. Estrada: 195). 

f) Declaración conjunta  Brasil-España, del primero de abril de 1971, en ella expresaron: " la necesidad de preservar  los derechos de los países  costeros, en función  de las realidades económicas geográficas y sociales  de cada Estado y ...." ( L.Estrada: 196). 

g) Declaración   de Brasil y  Colombia, del 9 de julio de 1971, que expresa la " ....necesidad de  dar mayor importancia a la preservación  y aprovechamiento racional de los recursos del mar y a la defensa de sus derechos soberanos en sus  respectivas zonas  jurisdiccionales. ( L. Estrada  199). 

h) Declaración de Argentina-Uruguay, del 9 de julio de 1971,  mediante la cual. " reiteraron  la adhesión a los principios  enunciados  en la declaración  de Montevideo sobre el derecho del mar y confirman su decidido propósito  de adoptar, dentro del limite de las 200 millas de sus respectivas  jurisdicciones, las medidas conducentes a al efectiva  aplicación  de tales principios". 

i) Declaración conjunta de Brasil- El salvador, del 15 de julio de 1971, según  la cual: Reiteraron el derecho y el deber de los Estados Ribereños de fijar la extensión  de su jurisdicción  sobre  el mar  adyacentes a sus costas, de acuerdo con sus particularidades  geográficas y biológicas, para la preservación y explotación  racional de sus  recursos del mar, suelo y  subsuelo... ( L. Estrada) 

j) Comunicado conjunto del Perú - Yugoslavia, del  11 de setiembre de 1971, en la que: "los dos ministros subrayaron  que todo Estado  tiene derecho a  conservar las riquezas naturales de su territorio y de su mar  adyacente, por ser  estas esenciales  para  su desarrollo económico  y social y para el logro de su plena independencia económica y política..."( L. Estrada 204). 

k) Comunicado conjunto de China Popular y el Perú, el 2 de noviembre de 1971, con ocasión de establecimiento  de relaciones diplomáticas: "El gobierno de la  República popular de China , reconoce la soberanía del Perú sobre la zona marítima adyacente a sus costas  dentro del límete de las 200 millas náuticas" (L. Estrada 206). 

7.6. FUNDAMENTOS  POLÍTICOS-ESTRATÉGICOS. 

De acuerdo a la ciencia política, todo Estado requiere garantizar su seguridad  y defensa nacionales, en previsión de cualquier agresión externa, mediante  el establecimiento de fronteras lo más lejanamente posibles  de sus principales  polos de desarrollo  o núcleos  vitales. En consecuencia si la tecnología militar ha vuelto  obsoleta la tesis de las 3 ó 12 millas , por cuanto los más modernos armamentos hacen peligrosamente vulnerables a los países cuyos núcleos estratégicos están  ubicados a menos de 200 millas, ¿Cómo aceptar  una medida que atenta contra la seguridad nacional? 

La fuerza área y marítima, que tienen un gran poder de penetración, podrían franquear mas fácilmente un mar territorial de 12 millas que uno de 200millas, sobre todo  cuando la guerra entre  dos países es desigual, como  la abusiva guerra de las  Malvinas, entre un país impedido de  desarrollo, como la hermana Argentina y el imperialista Reino Unido. 

Las grandes potencias , sobre  todo EUNA y Japón, tienen gran interés en la firma de la Convención sobre  Derechos  del mar,  que impone rígidamente a todo  los  piases  del mundo,  un mar  territorial  de 12 millas, y la zona  económica exclusiva de las 200 millas. La   maniobra  política  de EUNA de no firmar  la convención  ni ratificarla, no significa  que  no esté interesado en   ello. En todo caso  ¿cómo se explica  el enorme interés que EUNA  y Japón demostraron en convocar  III conferencia  sobre derechos del mar  en 1971?  La respuesta  es obvia. 

8. CONVENCIÓN SOBRE DERECHOS DEL MAR.

Después de 11 largos años , las grandes potencias, aunque no han firmado astutamente  la convención , han logrado sus caros  objetivos  al aprobar una convención, que reconoce  a los Estados  ribereños, un mar territorial cuyo  límite máximo  es de 12 millas. 

    La Convención  de Nueva York, aprobada , en la XI Sesión de la III  Conferencia de las Naciones Unidas, sobre derechos del mar, el 30 de abril  de 1982, por 130 votos, 17 abstenciones y 4 votos en contra, establece en Art. 3º que  el mar  territorial de cada estado  ribereño no excederá "las 12 millas marinas  medidas  a partir de  líneas de base , determinadas de conformidad con esta convención". 

Esta disposición  es, a todas luces,  negativa  para los intereses, nacionales  ya  que nuestra constitución  del 79, en sus  Art. 97, 98 y 99 precisan el dominio del territorio peruano y la soberanía que  el Estado Peruano  debe ejercer en ella. El art.  97,  dice por ejemplo  " el territorio  de la república es inviolable. Comprende el suelo, el subsuelo, el dominio marítimo  del estado  comprende le mar  adyacente a sus costas, así  como  sus lecho  y subsuelo, hasta la distancia de doscientas millas marinas medidas desde las líneas de base  que establece la ley". Y para  desmentir a los convencionalistas o zonistas, que dicen que el Perú no pierde nada, por cuanto éste jamas declaró  un mar  territorial  de 200 millas, la segunda  parte del Art. 98  dice: "En su dominio marítimo  (equivalente de mar  territorial) el Perú  ejerce soberanía y jurisdicción, sin perjuicio  de las libertades de comunicación  internacional, de acuerdo  a la ley y los convenios internacionales ratificados por la República". Completando la teoría territorialista, nuestra Ley fundamental establece  en el Art. 99: "El Estado  ejerce  soberanía  y jurisdicción sobre el espacio aéreo que  cubre su territorio y mar  adyacente hasta el límite de las doscientas millas, de conformidad con la ley  y los convenios internacionales ratificados por la República". 

La Convención  para consolar y burlar, mas no para reconocer el derecho a las doscientas millas del mar territorial, de los países  como el perú, ha dispuesto  en  los Arts.  55 y 66 la Zona Económica Exclusiva en los siguientes términos: 

"Art. 55.- La zona económica exclusiva es un área situada mas allá del mar territorial y adyacentes a éste, sujeta al régimen jurídico especifico establecido en esta parte de acuerdo  en el cual los  derechos de la jurisdicción del  Estado ribereño y los derechos y  libertades de los demás Estados y  régimen por las disposiciones  pertenecientes  de esta convención". 

"Art.56.-

1. En la zona  económica exclusiva el Estado ribereño tiene.

a). Derechos y soberanía para los fines de exploración  y  explotación, conservación y administración de los recursos naturales,  tanto vivos como no vivos, de las aguas suprayacentes al lecho y del lecho y el  subsuelo del mar y  con respecto a otras actividades con miras a la  explotación  y explotación económica de la  zona tal como la  producción de energía derivada del agua, de las corrientes y de los vientos." 

b) Jurisdicción, con arreglo a las disposiciones  pertinentes de esta convención, con respecto a:

I.    El  establecimiento y utilización de islas  artificiales, instalaciones y estructuras;

II.  La investigación científica marina

III. La protección y preservación del medio marino ;

c) Otros derechos y deberes previstos, en esta convención". (Ruiz-Eldredge: 195). 

2. En el ejercicio de sus derechos  y en el cumplimiento de sus deberes en la zona económica exclusiva en virtud de esta convención, el Estado ribereño tendrá debidamente en cuenta los derechos y deberes de los demás Estados y actuará de manera compatible con las disposiciones de esta Convención.

3. Los derechos  enunciados en este artículo con respecto al lecho del mar...." 

Del análisis de estos dos artículos se  desprende  que tanto  el D.S. No  781, de 1947, así como la Constitución de 1979, son los únicos que nos garantizan de manera tajante y real de soberanía y jurisdicción sobre las doscientas millas.  ¿De que vale que tengamos soberanía  sobre nuestros recursos naturales cuando no tenemos jurisdicción sobre los mismos?.  Y  ¿De que  vale que tengamos jurisdicción con respecto a un conjunto de operaciones importantes es verdad como el establecimiento y utilización de las islas artificiales, etc. pero no soberanía?  He aquí la hábil jugada de los juristas zonistas extranjeros, leales servidores del imperialismo. ¿De que sirve una soberanía y una jurisdicción recortada  al antojo de los poderosos? De nada, ¿verdad? Pues  esa es la soberanía y jurisdicción que nos regalan, no la comunidad internacional reunida en esa conferencia sino las grandes superpotencias. Por estas  y otras razones, compartimos  con el Dr.Alberto Ruiz-Eldrege, el Dr. Alfonso Benavides Correa y otros destacados juristas e intelectuales, el punto de vista de que la Convención sobre Derechos   del Mar es errónea, interesada y sobre todo perjudicial  a  los intereses nacionales, ya que desconoce las conquistas históricas del pueblo y del Estado peruano,  desde que se promulgara ese histórico Decreto.

Es mas, compartimos con el Dr. Bustamante y Rivero  cuando objeta la frase final, ambigua de la Convención,  que establece  que los fondos marinos comprende todo el área de los océanos, que queda situada: "Mas allá  de la jurisdicción nacional", cuando en realidad debía decir, si es que la Conveción está a favor de los pueblos impedidos de desarrollo:  "que está situada mas allá de las 200 millas". En efecto  la convención no precisa en esa parte final si la jurisdicción nacional está más allá de las 200 millas o sólo  de las 12 millas. 

En conclusión la convención  solo reconoce derechos económicos mas no derechos  jurídico - políticos,  a la zona económica de 188 millas que quedan mas  allá de las 200 millas. Les reconoce casi todo, menos lo fundamental, que es la defensa  militar de esos derechos, y la posible  violación del espacio  marítimo.  Por tanto no puede aceptarse una convención que es un retroceso  histórico para el pueblo peruano. No seria lógico  ni histórico cambiar nuestra  Carta Magna y nuestras leyes,  para ajustarse a las prepotencias de los países imperialistas. 

9. ¿ES CONVENIENTE FIRMAR LA CONVENCIÓN SOBRE DERECHOS DEL MAR? 

La  respuesta  es un rotundo  NO, por las siguientes razones:

1. Firmar la convención seria renunciar   y aceptar  la mutilación de nuestro territorio por una promesa engañosa de compartir en el futuro, los beneficios de una explotación internacional de los "fondos marinos".

Cabe enfatizar que no solo seria  una renuncia sino  una claudicación a los esfuerzos desplegados por ilustres peruanos desde que se expidiera el histórico Decreto, en 1947, hasta la actualidad.  Firmar la convección  seria despreciar, minimizar el acierto  patriótico, aunque errático, del General Odria al defender nuestro  mar  territorial, de la piratería de la flota de A. Onassis. Mas  censurable  seria olvidar el riesgo  al que se expuso el General Velasco  en  1969, frente a las sanciones del imperialismo norteamericano, cuando autoridades  peruanas capturaron  embarcaciones norteamericanas, pescando ilegalmente en nuestro mar. 

Firmar la convención seria olvidar los servicios eminentes desplegados por el General Edgardo Mercado Jarrin en su calidad de Ministro de Relaciones Exteriores, para difundir la tesis de las 200 millas en el foro latinoamericano y mundial. Firmar  la convención seria humillante para  nuestro cuerpo diplomático, que  en la década del setenta, defendió, vigorosamente la tesis de las 200 millas  para nuestra patria y el derecho  de cada Estado a señalar el límite de su mar territorial, según sus realidades geográficas, geológicas, ecológicas, económicas y sociales.  Creo  que es oportuno transcribir algunos párrafos de lo  que expresara el Embajador  Alfonso Arias Schreiber, en una conferencia dictada en la Universidad Nacional  de Ingeniería, en el año 1971, como testimonio de su actitud  correcta:   

"56.- Hacemos pésente que siendo distintas las realidades  y necesidades de loa Estados,  la única solución razonable es aceptar una cierta  pluralidad de regímenes, sobre bases  en lo posible regionales, de modo  que  existan limites reducidos donde la estrechez de  los mares  así lo requiera, y limites amplios  frente a vastos océanos y que se tenga asimismo en cuenta las situaciones especiales de determinados países, como la de aquellos  que constituyen un archipiélago" (L. Esttrada 39 ). 

"61.- Manifestamos que si bien somos partidarios del establecimiento de un régimen internacional sobre los fondos marinos extrajurisdiccionales, que administre la zona y zona de sus recursos como patrimonio común de la humanidad, teniendo en cuenta las necesidades e intereses  especiales de los países en  desarrollo , sean ribereños o sin litoral, consideremos que no debe permitirse una explotación  de tal naturaleza que ponga en peligro  los recursos vivos, la salud y los intereses de las poblaciones ribereños,  ni que afecte  los precios de las materias primas de origen terrestre....." 

"63.- Exponemos  que las potencias marítimas toman el no9mbre de la comunidad internacional para encubrir sus intereses particulares, a pesar de que esas potencias no exceden del 10%  de los estados del mundo, y de que son los Países en desarrollo quienes constituyen la gran mayoría...." 

"66.- En tal caso, nuestra decisión es clara. Tendremos dos derechos del mar; el de los países que por sus propias ambiciones o por indiferencia ante la suerte de los demás, pretenden que se establezca un régimen de explotación frente a la costa de otros Estados, aun  a riesgos de la depresión de sus recursos; y el de quienes no están dispuestos a aceptar semejante despojo contra el interés, el desarrollo y el bienestar de sus pueblos"   

Termina su alocución, el Embajador Arias Schereiber,  con frases de encendido patriotismo, que ahora le exigimos las cumpla: 

"67.- Hemos dicho y repetimos aquí, que nuestra determinación  al respecto es inquebrantable, por que tenemos la  mas plena conciencia de justicia que asiste a nuestra causa, y no habrá quien nos doblegue al defenderlo. Para nosotros la suerte esta echada. Rechazaremos la adopción de cualquier norma que pretenda  legitimar el abuso. Resistiremos a toda  clase de amenazas, por graves que sean los riesgos. La  era del colonialismo ha concluido y los adversarios comprenden que ya no tienen lugar  en el mundo de la libertad  de explotar a los demás y que sin justicia y bienestar  no podrá nunca haber paz para nadie" ( Estrada: 41). 

2.-  Firmar la convención seria  pues traicionar los intereses del pueblo peruano, claramente expresados en uno de los considerados del D.S. No 781, de 1947 y ratificados en la declaración de Santiago  de 1952, en la declaración de Montevideo de 1970 y en múltiples declaraciones, binacionales, trinacionales y multinacionales, como ya hemos visto. En efecto uno de los considerados de gran peso, el económico-  político, hace énfasis en las aspiraciones de los pueblos ribereños al desarrollo económico  y social y la necesidad de proteger, conservar  y  utilizar racionalmente os recursos naturales que se  encuentran en el mar territorial y en el fondo y el subsuelo marino. 

3.- Firmar la  conservación seria traicionar los esfuerzos realizados por nuestros países hermanos de Latinoamérica  sobre todo de aquellos que firmaron la declaración de Montevideo  y la declaración de Lima de 1970.

4.- Firmar la convención significaría estar dispuesto  a que  se desprenden  nuestros recursos naturales, hidrobiológicos, minero-energéticos, a cambio de una ilusión bien alimentada por las grandes potencias.

5.- Firmar  la convención  seria descubrir nuestras espaldas para de cualquier enemigo externo  puede fácilmente doblegarnos.  Como lo han señalado eminentes  juristas, como el Dr. Bustamante y Ribero, el  Dr. Ruiz Eldredge y otros, la firma de la convención implicaría la perdida de las competencia  de  seguridad y la defensa nacional. "Significa por ejemplo un submarino como armas nucleares, químicas o biológicas, e incluso con comandos, puede pasar por nuestras aguas libremente como desee. En un mar territorial solo se permite su paso " inocente e inofensivo" por la superficie  marina. En  la zona económica exclusiva del submarino puede pasar  o navegar sumergido y  sin  advertido" (El observador: 18 de agosto de 1982). 

10. UNA INVOCACIÓN FINAL. 

¿Qué hacer frente a las posibles represalias del imperialismo y sus agentes, por no firmar la convención sobre derechos del Mar?  La respuesta es una sola el pueblo debe estar preparado, organizado psicológicamente como  un solo hombre para rechazar las maniobras, las amenazas y posiblemente las agresiones futuras, pero para  ello es necesario agota r  esta etapa  de estudio y confrontación científica-política de la inconveniencia en la convención de Nueva York. 

Es preciso sobre todo que organismos políticos representativos como izquierda Unida,  y otras organizaciones profesiones profesionales y gremiales se pronuncien  a favor de los intereses del pueblo peruano; porque el dilema actual no es si se ratifica o no se ratifica la convención,  sino mas bien si estamos al lado de nuestro pueblo o estamos  al lado del imperialismo capitalista decadente. 

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* Este artículo forma parte del capítulo referente al Mar Peruano, de la obra titulada Geografía física y humana del Perú, publicada por la Universidad San Martín de Porres en el año de 1987.


 

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