CRÓNICAS DESDE BOGOTÁ


 

 

 Humberto Ñaupas Paitán

 

 

Cuando a las ocho de la noche, las carreras, avenidas y calles de Bogota se descongestionan de transeúntes porque la policía se retira a sus hogares, y la delincuencia comienza a acechar a propios y extraños, lo único que le queda al turista es ver la TV local o el Telecable o correr el gran riesgo de ser asaltado o/y asesinado por los delincuentes.

 

Ayer me contaba un chofer que me conducía al Instituto Geográfico Nacional “Agustín Codazzi”, que su hijo había sido asaltado en pleno centro de Bogota, a plena luz del día, debido a que no había un policia en la cercanía. Eran las tres de la tarde y se encontraba en la octava carrera y la calle 17, le arrebataron su billetera con 50,000 pesos que equivale a 100 nuevos soles peruanos y además sus documentos personales, cédula o DNI, libreta militar, su carnet de estudiante, su brevete y otros, cuyos duplicados cuestan según me comentaba el chofer 420,000 pesos, lo que quiere decir 820 nuevos soles.

 

La situación de seguridad ciudadana en Bogotá está peor que en Lima y todo por el énfasis que el gobierno colombiano pone a su política de seguridad democrática, que en realidad es seguridad del Estado y que se traduce en una lucha frontal y total contra la guerrilla más antigua de nuestro continente las FARC, que el Presidente Uribe y su gobierno califican de narcoterrorista, olvidándose que  muchos miembros de su entorno  estuvieron involucrados en el narcotráfico y en la parapolítica, que es el terrorismo de Estado.

 

La política de seguridad del Estado, en Colombia, como en otro país del mundo, con militares que han recibido entrenamiento militar en USA, consiste en asegurar la conservación del Estado, entendida como maquinaria ideológica y política para defender los intereses de la clase dominante, pisoteando el Estado de Derecho, principalmente los derechos humanos, los derechos del pueblo que están consagrados en la Constitución y todo el ordenamiento jurídico. En buen romance, es la defensa de los derechos de los ricos, de los capitalistas, de la oligarquía financiera, en contra de los derechos del pueblo. Para ello el gobierno no vacila en utilizar cualquier medio maquiavélico; soborna, compra, amenaza, asesina a dirigentes políticos o sindicales que no apoyan su política de corrupción y violación de los derechos humanos. En el colmo del cinismo pretende reelegirse, para un tercer período, promovido por la oligarquía financiera - empresarial y mediática que a su vez es servil de la burguesía imperial.

 

No sería extraño, que el señor Uribe, que se siente un mesías, un salvador, por creer que está ganando la guerra , contra la guerrilla, sin ningún asomo de dignidad, fuera reelegido; sin embargo también es probable que su apetito dictatorial y corrupto le haga perder la sensatez y que la piedra que utiliza para lanzarla contra el pueblo le caiga sobre sus pies. No sería la primera vez que la ambición y la soberbia pierda al hombre.

 

Uribe, la burguesía mediática, y sus plumíferos a sueldo, ahora se encuentran empeñados en satanizar y desacreditar al presidente Hugo Chávez, por el delito de haber expulsado del poder corrupto a la burguesía venezolana y sus ayayeros. Es así que hoy en Bogotá se desplegó una movilización en contra del presidente Chávez ,con consignas como! No más Chávez!.Los cientos de manifestantes coreaban consignas contra el presidente venezolano y le acusaban de entrometerse en los asuntos de Colombia y agredir al pueblo colombiano, cuando en realidad un gran sector del pueblo colombiano simpatiza con el movimiento bolivariano.

 

En realidad, esta manifestación promovida por elementos mercenarios al servicio de la burguesía venezolana derrocada, lo que pretenden es provocar al gobierno venezolano para que pise el palito y desencadenar una guerra entre pueblos hermanos y en la que Venezuela no podría parar el poder monstruoso de Norteamérica y al mismo tiempo curarse en salud, porque la revolución social amenaza con extenderse a América, África y Asia.

El hecho que las manifestaciones contra el presidente Chávez se haya realizado en muchas ciudades del mundo, significa un plan maquiavélico urdido por la burguesía internacional aliada de la burguesía venezolana derrocada con el apoyo no despreciable de la CIA,  para desestabilizar el  proceso revolucionario de Venezuela y la de los gobiernos progresistas de Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay, Nicaragua, Brasil, Uruguay, Guatemala, Salvador, República Dominicana. Razón tenía  Hugo Chávez cuando en la cumbre de UNASUR, denunció la existencia de un libro blanco elaborado por el Comando Sur, de los EE.UU. de NA, en el que el propósito de las tropas norteamericanas afianzadas en las siete bases militares en territorio colombiano, es espiar , provocar y subvertir la política progresista de los gobiernos de Venezuela y Ecuador principalmente y violar la soberanía de los países vecinos como ocurrió últimamente con Ecuador.

 

En Bogotá y Colombia existe una fuerte oposición  en los estratos populares, principalmente en los trabajadores, estudiantes, campesinos, comunidades afroindígenas y pensionistas, por la política neoliberal, antipopular y antinacional del Presidente Uribe, el engreído de la gran prensa colombiana.

 

El Semanario La Voz, en su edición 2507, del 2 de setiembre, denuncia la política de la gran empresa periodística colombiana, de “mentir y mentir que algo queda”, desenmascarando la “libertad de prensa” que reclaman como “libertad para mentir”.Concretamente crítica a la gran prensa colombiana constituida por los periódicos El Tiempo, El Espectador y las televisoras Caracol y RCN, por no informar sobre la gran movilización de 26 de agosto último, en el que se dieron cita miles de maestros, de la Federación Colombiana de Educadores, los trabajadores  de  la Central Unitaria de Trabajadores, los pensionistas, los  estudiantes universitarios y campesinos, para rechazar los decretos autoritarios en contra de los maestros, pensionistas, estudiantes y la instalación de siete bases militares de los USA. Es en este contexto que debe analizarse los mítines de los mercenarios.

 

                                                           Bogotá, 04 de setiembre de 2009.

 

(*).-Profesor de la Escuela de Postgrado de la Universidad Nacional de Educación-EGV y de la EPG-UAP.

 


 

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